Esquinas sin ochava en Buenos Aires

Primero, ¿qué es una ochava? También llamada chaflán en España, es ese corte oblicuo que tienen los edificios que se encuentran en las esquinas de una cuadra, para facilitar la circulación y la visibilidad.

Una ochava cualquiera de la Ciudad de Buenos Aires

Fue justamente por ese motivo que Bernardino Rivadavia, siendo Ministro de Gobierno del gobernador Martín Rodríguez, a través del decreto “Edificios y calles de las ciudades y pueblos” del 14 de diciembre de 1821, estableció que las esquinas tuvieran ochava. Quería que la gente no se chocara en las esquinas pero, principalmente, buscaba evitar atracos sorpresivos a transeúntes, que abundaban en aquella época.

Artículo 3° del decreto “Edificios y calles de las ciudades y pueblos”, del 14 de diciembre de 1821.

Recordemos que en aquel momento la ciudad de Buenos Aires era capital de la provincia homónima, así que no había diferencia entre distritos. La normativa se extendió al resto de las ciudades y luego a las demás provincias.

Sin embargo, aún pueden encontrarse varias esquinas sin ochava. Algunas son construcciones previas al decreto rivadaviano, que sobrevivieron al avance de la modernidad y hoy resisten estoicas. En otros casos, son producto de demoliciones, de aperturas de calles, de ensanches y otras intervenciones que hicieron que un inmueble que antes no formaba parte de una esquina, ahora lo sea, y por eso quedó sin ochava.

Lo cierto es que Rivadavia tenía razón. A mí me gusta caminar rápido, y si tengo que pasar por alguna de estas esquinas, casi siempre estoy a punto de chocarme con alguien, por el pedacito de campo visual que se pierde ante la falta de ochava.

Ya dicho esto, te invito a recorrer las esquinas sin ochava de Buenos Aires. Ante la imposibilidad de sacar yo mismo las fotos, las tomé impunemente de Google Street View.

Además, dejo la puerta abierta para que agregues alguna que conozcas y se me haya pasado de largo. Al final, si queda tiempo, habrá un bonus track con esquinas sin ochava de otras ciudades.

Todo nació en este hilo de Twitter, al que agrego periódicamente esquinas sin ochava que voy encontrando.

Sin más prolegómeno, arranquemos:

Este antiguo inmueble data de 1769, antes de la conformación del Virreinato del Río de la Plata. Fue en sus primeros años un almacén de campaña. Para 1840, tras ampliar su capacidad, fue sede del Hospital Británico. En 1848, en ese lugar se llevó a cabo la primera intervención quirúrgica mayor con anestesia en el país: el doctor John Mackenna realizó una osteoclasia de fémur utilizando éter.

En las décadas siguientes funcionó allí la Aduana General de la Nación. Durante la invasión a Paraguay (1865–1868), el inmueble fue utilizado para alojar a combatientes heridos o enfermos.

A comienzos del siglo XX, la zona se fue convirtiendo en un reducto de inmigrantes, que llegaban de todas partes del mundo para iniciar una nueva vida. Para esa época, la casa se convirtió en un bar, frecuentado por personajes bohemios y malandrines y regenteado por la rusa Paula Kravnik, a quien apodaban “La Volga”.

En 1969, el cantor de tango Edmundo Rivero se hizo cargo del lugar y lo convirtió en lo que es hoy, El Viejo Almacén, un sitio donde la cultura tanguera late con fuerza.

La foto con el mural es reciente, la otra es de 1997.

No hallé información sobre el origen de la forma de esa casa ni del extraño polígono que es su lote.

Palacio Rams, de estilo italianizante, diseñado por el ingeniero Edward Taylor (el mismo de la Aduana Taylor) en 1860, para el comerciante catalán Esteban Rams. Por la fecha, posterior al decreto de Rivadavia, no entiendo por qué no respetó la norma y se hizo sin ochava.

Es uno de los edificios de vivienda de varios pisos más antiguos de los que quedan en pie en la ciudad.

Fue sede del elitista Club del Plata, una institución social a imagen y semejanza de los clubes de caballeros británicos. Como cuenta la Inmobiliaria Vinelli en su sitio web, este club competía con el más famoso Club del Progreso, aún existente, integrado por Luis Sáenz Peña, Bernardo de Irigoyen, Federico Pinedo (bisabuelo del que fuera presidente por unas horas)y otros miembros de la clase alta porteña.

Dado que el Club del Progreso tenía su sede en Perú e Yrigoyen, en un edificio muy similar también diseñado por Taylor, el Club del Plata se instaló en el Palacio Rams, a una cuadra de distancia, como parte de esta competencia.

Con la apertura de la coqueta Avenida de Mayo en 1894, ambos clubes se mudaron a edificios ubicados allí. Desde 1925 el Palacio Rams alberga a la inmobiliaria, que todavía sigue en el lugar.

Otra conocida. Es un convento, la Santa Casa de Ejercicios Espirituales San Ignacio de Loyola, construido entre 1795 y 1810. Está protegido desde 2010. En su parte de atrás, forma otra esquina sin ochava, en Salta y Estados Unidos.

Por aquí pasaron grandes protagonistas de nuestra historia decimonónica. Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Bernardino Rivadavia, Juan Manuel de Rosas, Juan Bautista Alberdi y Bartolomé Mitre, entre otros, hicieron en este lugar sus ejercicios ignacianos.​

No encontré ningún dato sobre la casa, que hoy alberga a una verdulería en la planta baja.

En este edificio de estilo italianizante, adjudicado a Taylor, se encuentra hoy el Hotel la Giralda. Pero antes estaba la Librería del Plata, propiedad de José Hernández, donde se publicó por primera vez “La Vuelta de Martín Fierro” en 1879.

Otras versiones señalan como autor del diseño del edificio a Luis Obligado, padre del escritor Rafael.

La paradoja es que se trata de un edificio sin ochava justo sobre la calle Rivadavia, quien fuera su impulsor.

Construida en 1820, era una posada, una fonda con alojamiento donde la muchachada de la época se juntaba a comer, a discutir si los unitarios o los federales y, en caso de ser necesario, quedarse a dormir.

Se ve que la disputa entre unitarios y federales persiste, porque hasta hace poco el edificio estaba pintado de rojo.

Actualmente, lo ocupa La Posada de 1820.

Parte de la Manzana de las Luces. Las construcciones sobre esta esquina eran casas de alquiler, levantadas en 1782 en lo que era la antigua huerta del colegio. Luego fueron Archivo General, Tribunal de Cuentas, bibliotca pública, sucursal del Banco Provincia, Juzgado de Comercio, Concejo Deliberante, entre otras funciones.

Altos de Elorriaga, la vivienda particular de dos plantas más antigua de Buenos Aires aún en pie. Construida entre 1812 y 1820, hoy pertenece al Museo de la Ciudad.

Seguimos en la zona para una doble esquina sin ochava. En la esquina sudoeste, tenemos una casa antigua que alberga al almacén La Flor de Asturias (recomendados sus sánguches). En la esquina noreste se encuentra la parte de atrás del Convento de San Francisco de Asís, de fines del siglo XVIII.

No encontré mucha información sobre la casa. En la pared sobre el Pasaje Bethlem hay una placa que cuenta sobre la jura a la independencia que hizo la gente del barrio en la plaza en 1816.

El Puentecito, el restaurante de la ciudad que más años lleva en el mismo lugar. El edificio es de 1750. Fue posta de caballos, pulpería, taberna y, desde el 20 de noviembre de 1873, un bodegón hecho y derecho con platos abundantes, gran atención y buenos precios.

No tengo datos al respecto, pero se me ocurre que puede ser consecuencia del ensanche de la Avenida Jujuy en los ‘80.

También, parece haber habido una demolición, quizá para el ensanche de ese tramo de Quinquela Martín en 1968, a través de la Ordenanza 23.475. De todos modos, la calle es bastante angosta en esa cuadra.

Casa construida en 1856 en el entonces pueblo de Belgrano. Perteneció a Valentín Alsina, quien terminó ahí el Código Rural en 1865. Pasó a propiedad de la familia Atucha Ballester y hoy aloja a una sede de la UADE.

Allí funcionaba un viejo almacén de barrio. En 1963, Mario Boyé y René Pontoni, dos cracks del fútbol de los ’40 y los ’50, fundaron la pizzería La Guitarrita, un clásico de la zona.

Debido al paso del Arroyo Vega, entubado bajo Blanco Encalada, la zona sufría frecuentes inundaciones, tema hoy solucionado.

En este inmueble de fines del siglo XIX funciona desde 1949 el Museo Casa Yrurtia. Fue comprado y refaccionado en la década de 1920 por Rogelio Yrurtia y su esposa Lía Correa Morales, que mantuvieron detalles como la falta de ochava.

Hoy de elegante rosa viejo, la casa, que fuera propiedad de doña Josefa Tollo, aloja al Jardín de Infantes Athos Palma.

Un inmueble muy antiguo (¿fundacional del viejo pueblo de Belgrano?), hoy supermercado chino. [DEMOLIDA]

A orillas del viejo arroyo Medrano, que corre entubado debajo de la avenida, encontramos esta doble falta de ochava en las esquinas noroeste y sudeste, como consecuencia del ensanche de Comodoro Rivadavia.

A pasitos del Puente Avellaneda se encuentra esta casa sin ochava, de la que no pude averiguar mucho.

A dos cuadras de la anterior tenemos a esta, que también pide a gritos un poco de atención.

En las 7 cuadras entre su nacimiento en Caseros y su desembocadura en el Palacio Ducó, conté 6 faltas de ochava sobre la mano izquierda, por el ensanche de la avenida.

Funciona allí el restorán La Rosadita, pero no encontré muchos datos sobre la casa. [DEMOLIDA]

En el primero de estos cruces, tres de las cuatro casas no tienen ochava. ¿Será el récord?

El pasaje Trieste, existente desde 1933, es mencionado en “Los amantes desconocidos”, relato de Alejandro Dolina en sus Crónicas del Ángel Gris:

“El ingreso a Amantes Desconocidos de un grupo de redactores humorísticos y malévolos provocó una serie de catástrofes que marcaron al decadencia de la Sociedad.

Estos profesionales, que perseguían únicamente la diversión personal, empezaron a enviar cartas a damas casadas y a urdir toda clase de intrigas chuscas.

De este modo consiguieron que la Sra. Aurora B de García Vassari se presentara a las cuatro de la mañana con una vela en la mano en el fondo del pasaje Trieste”.

Otra doble falta de ochava. La casa de la esquina sudoeste (foto de la izquierda) está en un lote ínfimo, tal vez hijo del ensanche de San Juan de 1978. Por su parte, el restorán de la esquina noroeste (foto de la derecha) también parece haber sufrido alguna demolición.

Cerquita del límite de La Paternal con Chacarita y Villa Ortúzar se encuentran los pasajes Las Flores y Juan Chassaing. Tienen su origen en las casas para obreros que levantara la sociedad de seguros La Paternal (empresa que dio nacimiento al barrio) entre Avenida Del Campo y las calles Balboa, 14 de Julio y Heredia. Cortando estas manzanas aparecen ambos pasajes, que generan varias esquinas sin ochava.

El dato: el poeta Juan Chassaing es el autor de la letra de la marcha Mi Bandera, la canción que empieza “Aquí está la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó…”.

Nace de una demolición por el ensanche de Alberdi en 2016. Había una casa vieja de dos pisos (que sí tenía ochava). Luego se hicieron unas pintadas peronistas, que fueron tapadas por el mural actual, realizado por el artista Pastel:

Una esquina con sabor coreano. No pude averiguar mucho, pero por fotos y croquis viejos parece ser lo que quedó de un lote más grande.

Pareciera que también hubo demolición por acá.

No encontré el origen de la falta de ochava.

La casa es de 1923. Seguramente su falta de ochava se deba a la apertura de ese tramo de Ravignani (entonces Arguibel) entre Luis María Campos y Santa Fe, en algún momento entre 1925 y 1928.

La apertura de ese tramo de Triunvirato en 2018 dejó esa esquina recta donde era playa de cargas del Urquiza.

Bocha de esquinas sin ochava juntas:

Barrio loteado en 1937 en las tierras que le quedaban a la familia Olivera, antigua dueña de lo que hoy es el Parque Avellaneda, entre las actuales Primera Junta, Lacarra, Monte y la autopista.

En el cruce de Monte y Fernández se da una cuádruple falta de ochava:

Ahora vamos con un bonus track de esquinas sin ochava de otras ciudades:

Tolosa, La Plata

La Plata nació carente de esquinas sin ochava por ser una ciudad planificada, pero en la vieja Tolosa, poblado que antecede a la fundación de la capital de la provincia de Buenos Aires, encontramos esta casa en 1 y 528 bis, construida en 1871. Fue hotel, posada, sucursal del Banco Provincia y hoy es una vinoteca.

Fue el primer barrio obrero de Sudamérica, construido en 1887 por la escritora feminista Emma de la Barra. Allí vivieron trabajadores del Molino La Julia y del taller ferroviario de Tolosa, entre otros establecimientos. Sus angostos pasajes 522 A, 522 B, 523 A y 523 B forman esquinas sin ochava en sus cruces con las calles 3 y 4.

Mar del Plata

Mar del Plata, una ciudad joven, incluyó ochavas desde su nacimiento. Pero tenemos este caso, del que no encontré información, aunque por la fisonomía de la ciudad pueden descartarse demoliciones o la posibilidad de que sea una propiedad antiquísima.

Esquinas sin ochava en Santa Fe

Edificio histórico que hoy alberga a la Escuela Provincial de Artes Visuales “Profesor Juan Mantovani”.

Antiguo inmueble al sur de la ciudad, hoy Museo Policial “Alguacil Mayor Don Bernabé de Luján”.

Tandil

Una esquina sin ochava muy famosa en Tandil, Época de Quesos, un lugar para quedarse a vivir y respirar ese aroma todos los días.

El inmueble data de 1860, construido para ser posta para los arrieros del camino. En 1920 se convirtió en almacén de ramos generales. Entre 1970 y 1990 estuvo cerrada hasta que comenzó a funcionar como quesería.

Bragado

Una vivienda particular, entre las varias esquinas sin ochava que sobreviven en Bragado.

Salta

Construida en 1780, fue pulpería, según dicen atendida por Don Antonio Hernández. Hoy, alberga un museo sobre la historia salteña.

Esquinas sin ochava en Rosario:

No encontré el origen de esta falta de ochava, pero podemos conjeturar que tuvo que ver con que la casa ya existía al momento de abrir el Pasaje Villalobos.

Doble esquina sin ochava en el viejo barrio Refinería, hogar de los obreros de la refinería de azúcar.

El edificio de la fábrica que da nombre al barrio se ve en el fondo de Manifestación, la famosa obra de Antonio Berni.

La falta de ochava no parece deberse a demoliciones ni ensanches. Tal vez sea sólo una casa muy antigua, dando testimonio de las viejas esquinas a noventa grados.

A principios del siglo XX funcionaba en el local un almacén. El bar cerró, el inmueble fue vendido y, aunque desde el municipio lo niegan, crecen los rumores de que tiene los días contados.

Esquinas sin ochava en San Isidro:

Actual Concejo Deliberante, fue inaugurado en 1875 como Palacio Municipal, diseñado por Pedro Benoit con detalles italianizantes. Desde 1988 alberga al Poder Legislativo local.

Es anterior a 1833, fecha en la que fue adquirida por Fernando Alfaro, primer intendente de San Isidro en 1854. Albergó al gobierno municipal y hoy es sede del Museo Casa Alfaro y de la oficina de turismo.

No pude encontrar nada sobre el origen de esta histórica casa. Hoy es un pequeño centro comercial con varios locales.

El casco histórico de San Isidro guarda muchas esquinas sin ochava, me imagino que debe haber muchos choques entre peatones:

Cerca de ahí, en Martínez
📍Santa Fe y Edison

La casona es previa a 1780. Era una posta en el camino de Buenos Aires al norte, y dicen que allí durmió José de San Martín. Albergó históricos locales gastronómicos como Antiguo Calcagno y Posta El Triunfo, y hoy es un resto bar.

Monte Grande

Adrogué

En Adrogué encontramos a esta casa que supo ser lienzo de los grafiteros del barrio. Hay que decir también que, como la vereda sobre Mitre es ancha, la falta de ochava no jode a la circulación y nadie se anda chocando.

San Antonio de Areco

Un pueblo fundado en 1730, con una larga historia y esquinas sin ochava a rolete. Vamos con algunas:

General Rodríguez:

Una de las casas más antiguas de la localidad, donde, entre otras cosas, funcionaron el salón de la primera sociedad italiana, una mueblería y una verdulería.

Lobos

Dicen que la casa perteneció a Don José Salgado, fundador del pueblo. Hoy, es un alojamiento.

Capilla del Señor

Zárate

Cerca de la costanera de Zárate encontramos al Museo y Archivo Histórico Municipal Quinta Jovita, una casona edificada hacia 1870 por Manuel José de la Torre, primer procurador municipal.

Cañuelas

Tal vez la calle Independencia, de Cañuelas, sea la arteria con más esquinas sin ochava de la Provincia (y estoy siendo mesurado, pero por qué no decir “del mundo”).

Me gustó esta esquina, muy colorida (¿cómo será la división por adentro?).

Ushuaia

Casa de principios del siglo XX, primero fue sede de la colectividad española de la ciudad y a partir de 1951 aloja al Bar Ideal, un clásico que vio pasar a la historia por su puerta.

Dos casas, en distintos estados de conservación, sobre las que honestamente no pude averiguar mucho.

La parrilla cerró en 2018 pero la antigua casa sigue firme, cortando el viento con su esquina a 90°. Funcionó ahí un bar y una librería y ahora aguarda por una nueva aventura.

Y hasta aquí llegó esta publicación. Sentite libre de sugerir otros ejemplos porque las esquinas sin ochava siguen ahí, esperando ser descubiertas, resistiendo impasibles al paso del tiempo.

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Flâneur, escritor fantasma, periodista, creador de podcasts. Un buscador de historias. / Flâneur, ghostwriter, journalist, podcasts creator. A story seeker.

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Agustín Avenali

Flâneur, escritor fantasma, periodista, creador de podcasts. Un buscador de historias. / Flâneur, ghostwriter, journalist, podcasts creator. A story seeker.